Xavier CANALS

El poema acción con ecos polipoéticos

Es difícil definir esta forma de expresión debido a dos características esenciales: su extrema antigüedad y complejidad. El poema acción tiene un pasado muy largo y una historia muy corta. En cuanto a la antiguedad, la acción poética no sólo la encontramos en la misma raíz de poesía (poiesis=acción) según la raíz etimológica con un sentido vigente hasta la época griega preclásica -recordemos la antigua tesis doctoral del Dr. Lladó de los años 50- sino que incluso se halla en la raíz misma de los signos más primigenios de la humanidad: aquellas primeras huellas de nuestra más remota antepasada (¿Lucy?) que lúdicamente encontramos impresas después de decenas de milenios en las pisadas más grandes de un compañero suyo. Ya nos dejó escrito hace exactamente 33 años uno de los grandes maestros de la imagen del siglo XX, Pier Paolo Passolini:

"El primero y principal de los lenguajes humanos puede ser la acción misma" (1).

En relación a la complejidad nos damos cuenta de que gracias a las vanguardias poéticas, incluso en el campo de la acción, hemos podido ver y sentir lo invisible por pequeño: los sonidos fónicos y fonéticos, la autonomía de los sutiles matices del gesto y de la imagen; también lo invisible por grande: las estructuras compositivas en el espacio de la acción que la coreografía académica disimulaba y que la desnudez poética ha revelado y ahora ya se adivina que el próximo paso tendrá que poder ser ver lo invisible por complejo. La interrelación de los lenguajes que derivando de la intermedia, que configuró el desaparecido Dick Higgins curiosamente en el mismo año de la cita anterior,(2) se inclina actualmente hacia la enorme complejidad multimediática (o metamediática según el neonato neologismo checo). En este contexto, si pusiéramos esta cita:

La pintura, la escultura, la música y la poesía no existen. Sólo existe la creatividad."

Podríamos pensar que esto lo ha dicho cualquier epígono de la modernez, pero este discurso recurrente de la contracultura "hippie", de la antipoesía que todavía se está cociendo (quizá porque se ha olvidado el término "anti-artístico" que Dalí utilizaba con pasión ya en1926) tiene también su pedigrí histórico. La cita es de Umberto Boccioni -según Marcel Duchamp el auténtico cerebro del futurismo italiano, del que Marinetti habría sido sólo un manager- y sin embargo estas antiguas formas de expresión tantas veces muertas y enterradas, reprimidas y anatemizadas no sólo continúan disfrutando de una extraordinaria salud y de un inmenso poder de seducción sino que además se interrelacionan muy creativamente sin que el público, nada ignorante, se confunda: muy al contrario, el público cada vez es más culto, dispone de más educación y vive intensamente, al igual que los creadores, en el mismo entorno de complejidad. Incluso, recientemente, en un reducto que se podría prejuzgar como de los más canónicos, escuché la siguiente afirmación:

"El ser humano tiene que ser polifónico, porque la realidad es poliédrica" (3).

Esta frase no la dijo ningún polipoeta -que supongo subscribiría fervientemente- sino un monje de Montserrat en un estudio de antropología de la religión en relación a la simbología de la Luz. Ya es hora, pues, de poner manos a la obra, luz a la oscuridad del discurso teórico sobre el poema acción, aprovechando este encuentro internacional de polipoesía.
Debemos agradecer a Enzo Minarelli que haya conseguido encontrar una terminología que nos separe del tan manido concepto de experimentación, inadecuado porque prejuzga que cualquiera que no esté englobado en este concepto de experimental, no experimenta, planteamiento absolutamente falso y según el qual los "privilegiados" que se vieran incluidos en este apartado se pasarían la vida únicamente experimentando, cosa absurda en el caso de creadores con una trayectoria larga y contrastada.

¿Qué es pues el poema acción?

La respuesta a esta pregunta no es nada fácil. Hace mucho tiempo el novelista japonés Shiga Naoya presentó una obrita que había escrito su nieto como si fuese uno de los escritos en prosa más notables de su época. Se publicó en una revista literaria, se titulaba "Mi perro" y decía así: "Mi perro se parece a un oso; también se parece a un tejón; también se parece a un lobo...". Continuó enumerando las características especiales de su perro, comparando cada una con la de algun otro animal; el resultado fue una lista completa del reino animal. No obstante, el escrito concluía diciendo: "Pero, como se trata de un perro, a lo que más se parece es a un perro".

Esto es para echarse a reír, pero contiene una cosa seria. El poema acción se parece a muchas otras artes. Si el poema acción tiene características literarias, también tiene cualidades teatrales, un aspecto filosófico, particularidades de la pintura y de la escultura, y elementos musicales. Pero, en resumidas cuentas, el poema acción es el poema acción (4).

¿Qué lo identifica? Básicamente me remitiré al texto teórico que sobre el poema acción publiqué hace una docena de años en el periódico "El País"(5), pero es de rigor añadir la teoría de los poetichen aktes de los años 50 del gran poeta austríaco Hans Artmann .Él lo distingue con claridad respecto al arte comercial y a pesar de las fuertes coincidencias con un discurso que después desarrollarían los artistas conceptuales, establece ya definitivamente una identidad poética muy clara. A pesar de toda su importancia, la teoría de Artmann no era conocida internacionalmente hasta la bienal de Venecia de hace dos años(6).

El arte requiere diferentes aproximaciones sin que ninguna pueda llegar a englobar todo su conocimiento.Una de las formas artísticas que exige un estudio más profundo es el poema acción. A pesar de la calidad y, en algunos casos, el gran nivel de los trabajos que estudian esta expresión artística, parece como si el poema acción se nos escapase, reservando para futuros comentaristas significados ocultos. Intentaré aproximarme al fenómeno desde una perspectiva doble: la del poeta visual, realizador de poemas acción, y la del analista e historiador del tema. El interés suplementario podría venir marcado en este momento por la falta, casi absoluta, de estudios teóricos sobre esta cuestión en nuestro país.

El poema acción no se puede comprender sin contextualizarlo en un proyecto cultural que se contrapone a la vieja tradición racionalista, iniciada en el Renacimiento y consiguiente a la ascensión al poder de la burguesía. Para el poema acción ha sido decisiva la influencia de otras culturas, principalmente las orientales. Este proyecto cultural, en el que se podría incluir el poema acción, se ha generado precisamente debido a las culturas más antiguas, que demuestran así su vitalidad, su permanencia y confirman la unidad del conocimiento humano.

Esta particular expresión cultural ha tenido una continuidad a lo largo de la historia, como cualquier forma de expresión, pero no ha sido socialmente dominante, excepto en contadas ocasiones que se pueden asociar a determinados contextos que favorecían la creación social, política e intelectual. Principalmente, en los momentos de integración y de búsqueda de una expresión total, como por ejemplo, en la Grecia clásica, en la que el ritmo de la poesía se reflejaba en la arquitectura y también en los momentos de cuestionamiento y búsqueda de un metalenguaje que expresara a fondo la totalidad del ser humano, como en el manierismo.

Estos planteamientos de integración y de metalenguaje son conscientes en los artistas más comprometidos con esta forma de expresión. Conscientes también del enfrentamiento que se provoca con el discurso dominante cuando éste, por el esquematismo característico del control por el poder, refuerza formas culturales menos arriesgadas y margina a los elementos menos clasificables.

Hay que señalar que, a pesar de la importancia de las relaciones del poema acción con el pensamiento y métodos arcaicos y orientales, la mayor parte de las veces no se trata de una influencia. Existen, desde un principio, ciertas coincidencias, puntos de partida en común: hechos que, con el tiempo, se van configurando como una cosmovisión similar; esto resulta especialmente destacable en las últimas décadas.

Uno de los signos característicos de los últimos años es la apertura y ensanchamiento del intertexto, del silencio. El silencio en el poema, elemento primordial del poema visual, aspiración de tantas antiguas doctrinas,aparece subrayado con signos sintéticos, sincréticos y sinestésicos utilizados con gran maestría. Detrás de cada ideograma (utilizado ritualmente en el caso de los poemas acción) descubrimos, como en los antiguos pintores zen, un largo aprendizaje, principalmente interior, que, dada la intensidad emotiva y el sentido profundo, directo y primigenio del discurso, consigue dar la sensación de que el poema aparece espontáneamente. Otra característica es la particular relación entre concreción y abstracción marcada por el carácter conceptual del discurso, relación parecida a la que transmiten los maestros zen. Hay que destacarlo porque se ha insistido mucho en el dramatismo y el carácter superficialmente lúdico, como de chiste, del poema visual. El lenguaje simbólico puede empantanarse peligrosamente cuando no está suficientemente elaborado.

En todo lenguaje sintético la expresión se refuerza; se trata del recurrente less is more (menos es más) de los minimalistas: los logros son más evidentes, pero los fallos, debido a la falta de relleno, también se hacen más palpables. Creemos que es muy posible que esta específica relación de concreción y abstracción de los poemas acción haya surgido como la culminación de la obra, aunque ya estuviera allí desde un principio.También es posible que, en las acciones más antiguas, quedase enmascarada por la vertiente situacionista que implicaba el contexto dictatorial (sin embargo, incluso actualmente, aunque nos podemos felicitar por la casi absoluta falta de censura,otro hecho pésimo enmascara a su vez la recepción poética:el mercantilismo) No es casualidad que en el poema acción, como en la antigua tragedia, sea en el mismo clímax donde se logra el "feed back" más intenso y todo se manifiesta puntual y exacto. Debemos recordar aquí el análisis que hacía Nietzche, en El nacimiento de la tragedia, de la base griega de nuestra cultura y cómo además de advertir del sentido sincrético y total de la expresión poética báquica, señalaba también la amenaza que representaba el platonismo, uno de los conflictos fundamentales que todavía son motor de tensiones actuales.

En el poema acción intervienen elementos informes (como los sonidos residuales) y también formas que se van configurando en nuestra presencia (como las secuencias de sonidos, de luces en relación con el espectador ), e interviene el azar, pero es un "seguro, riguroso azar", en la afortunada expresión que Pedro Salinas utilizaba para hablar del ajedrez (que no por casualidad era la gran pasión de Duchamp).

También intervienen otras formas de carácter más rígidamente estructural (como la música y el espacio) que incluso podríamos calificar como geométricas. Participan objetos con un carácter simbólico, o bien la música o algún elemento sugerente (como las capas, el atril, las entradas y salidas, los gestos). La figura humana es protagonista con su presencia colectiva. El público participa de una manera que se pretende sea integral, por la cualidad emocional (7) del lenguaje, enfrentado a veces con el casi vacío (o con sus rastros), o bien, otras veces, con un ser transfigurado de dominante carácter simbólico: el poeta mago, que sensual o conceptualmente utiliza el lenguaje en un sentido gestual o emocional (en la acepción que utilizaba Merleau-Ponty). El carácter exagerado de los factores (poesía=hacer) del poema carga de significado las intervenciones más mínimas.

La figura humana en el poema acción posee un carácter muy peculiar. A través de la psicología sabemos que los cuatro lugares simbólicos donde el sujeto se manifiesta (existe) son: el cuerpo, el mundo, el sexo y la palabra. El poema acción en su búsqueda de integración y de expresión total, los junta y los evidencia como símbolos, potenciando su interrelación. En el arte contemporáneo, la figura humana no se nos muestra entera, a no ser que sea de forma alucinada, como si no nos pudiéramos creer todo lo que estamos viendo: tan sólo se nos permite ver algunos fragmentos, a través de los cuales el creador accede a la totalidad o a aquello que se supone que es la totalidad.

El poeta visual Perejaume, en una mesa redonda sobre plástica y literatura, planteaba el tema de hacer visible el fragmento o no, como una clasificación de la expresión de nuestro tiempo. En el poema acción esta tensión conflictiva entre la voluntad de integrar del poeta y la visión fragmentaria de la sociedad se plantea de la forma más acentuada y con un máximo nivel de consciencia. Para acceder al público, es necesario tener en cuenta estos fragmentos, pero no obstante buscando siempre que se relacionen con una estructura integradora.
En el poema acción, el gestema, ideograma, símbolo o cualquiera que sea el elemento de lectura se destaca sobre el vacío. Los fragmentos comunicativos que en lo cotidiano se manifiestan desconectados, se recomponen y muestran el mundo en plena creación. Los silencios en el lenguaje y las interrupciones ponen el discurso convencional en evidencia. El metalenguaje está siempre presente. Los signos por muy exactos que sean resultan ambiguos; la mejor cultura lo es, lo es también la misma matemática.

La sorpresa, lo inesperado se manifiesta por doquier: todo es, en última instancia, inesperado. El azar modifica el poema acción, que debido a su misma esencia poética se produce en una medida diferente del tiempo y del espacio cotidiano y, por tanto, potencia y provoca la intervención creativa de elementos que normalmente son no significantes: como el entorno espacial, el público y, a veces, incluso la climatología. A pesar de la planificación previa que pretende abarcar hasta el elemento más nimio, la significación en un entorno vivo es cambiante y el control está condicionado incluso en los casos más focalizados. A pesar de eso, el culto al azar se produce en unos límites precisos, unos canales que en definitiva son las directrices organizativas de la escritura.

Los elementos de un poema acción son básicamente los símbolos, los ideogramas, los materiales, la música, los silencios, el espacio, los gestemas, la palabra, las cantidades y la distribución y se utilizan a la vez que se destaca su carácter de signos nada unívocos, a pesar de la utilización mayoritaria que de ellos se hace normalmente (que es más bien unidireccional y con un grado extremo de codificación, incluso en su misma combinatoria).
En el poema acción, a veces, las palabras y las acciones se tornan enigmáticas, son como huellas que el público debe descifrar: el sentido emocional del lenguaje del poeta (siempre según Merleau-Ponty) expresa a menudo una ausencia que parece de ahora pero que puede ser eterna, tal como creen los maestros orientales.

Existe en el poema acción la voluntad de llamar la atención especialmente sobre aspectos que escapan a la sensibilidad adormecida estándar: actos cotidianos, objetos sencillos, menospreciados. La máxima taoísta, según la cual nada es pequeño ni despreciable, se aplica filtrada, quizá sin saberlo, antes de saberlo, por el "res no és mesquí" ("nada es mezquino") del gran poeta Joan Salvat-Papasseit. Para nada casualmente con unas grandes coincidencias con la poesía visual, no únicamente por las formas caligramáticas y la introducción de imágenes ideogramáticas (como en el poema de las hormigas) de sus trabajos, sino principalmente con una relación más profunda que derivaría más exactamente de su discurso sobre la idea de Poeta con mayúscula. El carácter mágico, si se consigue, es indudablemente hijo, o al menos pariente, de la poesía escénica del gran precedente catalán, sin el cual la poesía visual aquí no sería lo que es: Joan Brossa.

Lo que se propone el poeta visual en el poema acción tiene una intención diferente de las experiencias plásticas parateatrales, denominadas "performances" o acciones, que llevan a cabo algunos artistas contemporáneos. En el poema acción esta búsqueda de una comunicación poética esencial en los límites del silencio y de la palabra, el lugar que psicólogos y filósofos rehuyen a veces y que los místicos contemplan con excesiva reverencia se manifiesta paralelamente al trabajo de poesía visual. Se quiere llegar al descubrimiento del juego comunicativo y constructivo de una identidad plena, en la experiencia directa del lenguaje poético más esencial.

La dificultad estriba en la actitud habitual respecto del lenguaje y del tiempo: "lo que tenga que decir, dígalo, tan clara y brevemente como pueda"/ "Time is money"./ "No pierdan el tiempo"; que tal y como observa el filósofo Raimon Panikkar(8), es una actitud colonialista con una ausencia absoluta de creatividad. Según el filósofo Heidegger, "la poesía es uno de los grandes peligros que nos impiden pensar". Pero el poeta visual supera esa disyuntiva. En el poema acción, pensamiento y poesía se unen en la búsqueda de un lenguaje originario en el que el ser deviene palabra.

La tradición cartesiana nos ha acostumbrado a segregarnos respecto a los objetos. En la actitud reflexiva del poema acción, el cuerpo y el mundo, en un proceso de comunicación parecido a una psicoterapia existencial, confluyen en una recuperación creativa de nuestra identidad de ser en el mundo y, por tanto, se puede concluir que estos trabajos son a veces una de las meditaciones más profundas sobre la condición humana.

Con el poema visual o con el poema acción no se trata simplemente de retroceder hacia los orígenes de la escritura o de la expresión, sino que se pone el énfasis en el estadio de irse creando el lenguaje. No retrocedemos a los orígenes, antes bien nos los apropiamos para crecer, para que el camino fluya con la esencia original.

NOTAS

(1) Pier Paolo Passolini en "La Lingua scritta dell'azione", conferencia pronunciada en Pesaro en junio de 1966 y publicada en Nuovi Argomenti, abril-mayo 1966
(2) HIGGINS, Dick (Richard C. Higgins) Intermedia. Ed. Something Else Press. Nueva York, 1966. (varias reediciones, la más reciente Amherst, Nueva York-Estados Unidos de América: Prometheus Books, 1989)
(3) Lluís Duch. Conferencia "Llum i tenebra" Centre d' Art Santa Mònica, Barcelona, 11 de mayo de 1999 formando parte del ciclo "La llum, ciència i metàfora"
(4) Paráfrasis de Akira Kurosawa extraída de sus notas fragmentarias sobre el rodaje publicadas por la compañía Toho Ltd. 1975
(5) CANALS, Xavier. "El poema acció". En el suplemento cultural "Quadern", págs. 6-7, periódico "El País", 1 de febrero de 1987. Este mismo texto se ha ido publicando traducido a diferentes lenguas, por ejemplo en portugués, en el libro que recoje los principales textos teóricos históricos sobre la poesía sonora, coordinado por Philadelpho Menezes en Sao Paulo, 1992.
(6) Hans Artmann, recopilación documental publicada en alemán e inglés que formaba parte del catálogo de Austria en la última bienal de Venecia.
(7) MERLEAU-PONTY, Maurice. "Phénoménologie de la perception". Ed. Gallimard, París, 1945.
(8) PANIKKAR, Raimon. "At Mont Savior New York 1970", "Cross-Currents" núms. 2 i 3, Nueva York, 1974.


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