David CASTILLO

CIBERPOESÍA

"La imagen es una creación pura del espíritu. La imagen no puede nacer de una comparación sino del acercamiento de dos realidades más o menos lejanas, cuanto más lejanas y justas sean las concomitancias, de estas dos realidades objecto de aproximación, más fuerte será la imagen, más fuerza emotiva y más realidad poética tendrá." Esta aseveración de Pierre Revérdy, de 1918, podría servirnos para explicar en condensación todo el trabajo de las escuelas mas experimentales del siglo en la búsqueda de esta gestación de la imagen. A menudo se confunde la vanguardia con putrefactas ideas archivadas en armarios academicistas que hace años que han perdido la naftalina. La vanguardia, pasada por el fíltro universitario pierde todo su contenido y queda asimilada, derrotada. Ya explicó André Breton que el surrealismo habría muerto cuando entrara en los libros de texto de las escuelas. Siguiendo sus palabras podremos afírmar, pues, que el surrealismo hace años que está muerto. ¿Pero que es lo que queda vivo? Si las tendencias y los ismos han sido, por suerte, archivados, ¿como podríamos explicar que queda alguna cosa por hacer para acabar de demoler la realidad, para subvertirla, para transformarla, para hacer que cambien las cosas. Las ciberdimensiones pueden ser un territorio prácticamente vírgen donde continuar averiguando los indefinidos territorios entre palabra e imagen, en la raiz misma de la mente, del inconsciente, de lo que algunos han nombrado poesía.

Pero es necesario saber, lo que ha habido detrás para poder tirar hacia delante. Tal y como escribía Salvador Hernáez en el artículo Ciberdimensiones (El Viejo Topo número 72) para cualquier usuario del ciberespacio, la realidad ha adquirido una nueva dimensión y ha adoptado un paradigma innovador, en el límite de lo fantástico, donde entran en juego dimensiones diferentes a las conocidas (este-oeste, norte-sur, arriba y abajo, además de la dimensión en la que nos movemos sin comprender a ciencia cierta porque: el tiempo): "Ahora nuestro intelecto puede escapar a regiones donde se hace funcionar el cerebro con pautas que podríamos nombrar místicas. El ciberespacio expande la conciencia, de la misma manera que las droguas psicodélicas, la meditación prolongada, el entrenamiento autosugestivo y todas las técnicas diferentes de desaprendizaje del esquema mental al que nos programan desde niños. Yogonanda, Santa Teresa o Einstein, cada cual a su manera, fueron cibemautas, el único hardware que tenían era su software: la conciencia" La escritura y el arte son también producto de esta conciencia y las herramientas resultan simplemente el vehículo para alcanzar aquello que hemos deseado o que no querríamos desear después de haber llegado a puerto. Si el ciberespacio ha servido para conectar millones de personas con otras realidades, que no son las cotidianas, y hacen viajar cada dia a millones de personas hacia zonas que no les eran accesibles, la libertad expresiva de los nuevos medios puede llegar a transformar la mentalidad de los artistas si son capaces de olvidar tantos y tantos prejuicios y aceptar este reto. El vehículo en este caso puede servir, también, para proyectar la imaginación, de la misma manera que la cultura informática ha servido para investigar en el terreno de la medicina, de la economía, de una organización social, que continúa, siendo totalmente injusta.

Robert Anton Wilson utiliza una defínición para el ciberpunk que nos puede ser de gran utilidad: "El ciberespacio es un espacio de información multidimensional que sirve de soporte a las alucinaciones sensuales y consensuales de los humanos". Es la puerta a la alucinación, a la iluminación de Rimbaud, al spleen de Baudelaire, al satori budista que inspiró a los beats, los rituales de iniciación a la poesía de la sugestión de los surrealistas encabezados por Robert Desnos y a tantas y tantas acciones protagonizadas por los artistas que han usado las perfomances, los happenings, la poesía acción, la poesía sonora, la poesía fonética, el letrismo, la poesía concreta o los intentos de los situacionistas de reinterpretar la sociedad y la lucha revolucionaria. Estas alucinaciones han inspirado la muestra de ciberpoesía catalana, auspiciada por Jordi Martorell y comisionada por Xavier Sabater entre los alumnos de la escuela Fak d'Art Media Art Institute y una selección de los artistas actuales que se mueven en terrenos fronterizos a la poesía visual y a la poesía sonora como es el caso de Eduard Escoffet, Rosa Grau, Jordi Teixidor, Joan Vinuesa, Xavier Sabater, Josep Manuel Calleja, Xavier Canals y Merz Mail. Encontramos desde históricos de estas disciplinas poéticas, que han desarrollado su obra desde principio de los setenta hasta autores de las nuevas generaciones o estudiantes que se han adentrado en la experimentación más lúdica. La muestra podría resumir lo que han sido los intereses de los poetas visuales catalanes desde los años cincuenta, desde Dau al Set hasta las primeras muestras de poesía visual protagonizadas por Joan Brossa, Guiliem Viladot y Josep Iglesias del Marquet. Los naipes retocados, los juegos tipográfícos, los centímetros de modista, las repeticiones características de la poesía fonética desfilan delante de nuestros sentidos en una especie de calidoscopio antológico de lo que ha significado la experimentación en nuestro pais desde después de la Guerra Civil.

La revolución cibernética podría haber herido de muerte todas estas disciplinas artesanales y convertirlas en arte caducado. La adaptación de estos artistas a los nuevos medios puede ser una panacea para salir del inmobilismo, de la reiteración y el manierismo de ciertos creadores demasiado condicionados por el peso de la tradición. Si cuando nos hemos propuesto trazar un recorrido por la poesía experimental hemos llegado hasta el arte egipcio pasando por los griegos, por los chinos, por la poesía medieval, por el Renacimiento y por el Barroco, la situación actual se encontraba en un problemático punto muerto, sin posibilidad de evolución. Uno podría tener la sensación que el Futurismo de Mannetti, de Boccioni, de Carrá, de Balla y de Severini resulta mas actual que ciertas muestras manieristas actuales. El mismo Mannetti afirmó a principios de siglo que querían liberar Italia de los innumerables museos que la cubrian como innumerables cementerios. La situación actual, marcada por el exceso de información, ha convertido en un inmenso museo móbil cada terminal de ordenador. Cada uno arrastra con toneladas de información y de tradición que lo despistan hasta confundirle y castrar su creatividad primigenia Todo parece dicho, devorado y asimilado, es decir, muerto. Al manifiesto futurista Matemos el claro de luna, Marinetti se muestra mas radical que los mas radicales del movimiento punk de la década de los setenta. Así, en algunos de los puntos del manifiesto incita a la rebelión y a la espontaneidad, un poco como reacción a los abusos del Simbolismo que tan bien conocía. Cuales eran algunos de estos puntos:

-Amor al peligro, a la energía, a la temeridad.
-Corage, audacia, rebelión como elementos esenciales de la poesía.
-Exaltación, a la literatura, del movimiento agresivo, del insomnio febril, del paso veloz, del salto mortal, de la bofetada, del puño.
-Belleza de la velocidad
-La necesidad de que el poeta fuerce con ardor, esfuerzo y munificencia para incrementar el entusiasta fervor de los elementos primordiales.
-Sólo hay belleza en la lucha. Una obra que no sea agresiva no puede ser una obra maestra.
-El tiempo y el espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto porque hemos creado la velocidad eterna y omnipresente.

Sí, sin duda, las ideas de estos manifiestos tienen un punto de ingenuidad, que han heredado algunos de los movimientos más transgresores del siglo como el punk, la esencia de renovación podría mantenerse todavía vírgen. Tanto el Futurismo como Dadà, el Surrealismo, el Letrismo o el Situacionismo quizás no han tenido la continuidad porque han faltado las grandes figuras y las ideas de personajes como Marinetti, Apollinaire, Duchamp, Schwitters, Tzara. Issou o Débord y todas las manifestaciones artísticas han estado digeridas antes de tener el más mínimo relieve público. Quizás es cosa del periodismo, de la información que se mueve a un ritmo más frenético que la propia gestación de la noticia, en este caso, del arte. La fuerza del lenguaje sometido al arte de la manipulación no tiene límites y manipular es reducir y la subversión de los valores ha tocado, incluso, las experiencias más transgresoras como el arte de vanguardia, que, rápidamente, se convierte en arte de retaguardia. Podríamos utilizar, como ejemplo, las tendencias de la música pop y su relación con las multinacionales de la industria musical.

Quizás nuestra situación, en un pais entre el autismo, la indiferencia y el menosprecio absoluto por el arte han preservado determinados territorios, cosa que ha permitido la eclosión durante los últimos trenta años de poetas que han continuado el activismo experimental sin ceder a las modas o a la deglución por parte de la industria cultural. Poetas como Carles Hac Mor, Jordi Pope, Enric Casassas, Josep Ramon Roig o Xavier Sabater, entre muchos otros como los mencionados anteriormente, han abierto paso a una nueva generación de artistas que podrán aplicar las nuevas tecnologías a la subversión del arte. El hipertexto, el audio digital y los multimedia pueden servir para dar nuevas perspectivas a la diversidad artística y frenar, así, el proceso alienante de éstas mismas tecnologías.

Cuatro mil años de cultura han servido al mundo occidental para tener todavía unos códigos jerárquicos que han reinterpretado las tradiciones griega, latina y judía hacia un monoteismo, que ahora parece enfocado hacia las máquinas. El humanismo secular se ha convertido en una virtual manifestación del individualismo más feroz. Si se luchó para acabar con todo lo que conllevaban las ideologias, el neoliberalismo parece querer ejercer su dominio a través de la tecnología punta. Todo pierde su signifícado y la velocidad y la precisión de las máquinas desbordan la capacidad de los hombres para dominarlas desde sus minúsculos habitáculos, emparedados por la civilización del cocooning y la farsa de la idea de familia. Estamos en una encruzijada en la que los valores se transforman con una perversión diseñada por técnicos. Quizás ser víctimas del arte, militantes del amor y de la belleza no tiene demasiado sentido, pero la apuesta por la ingenuidad, por las palabras, por la creación pura del espíritu nos puede demostrar que continuamos vivos. Vivos y molestando, puesto que al fin y al cabo, era nuestro primer objectivo, digan lo que digan. "La imagen es una creación pura del espíritu. La imagen no puede nacer de una comparación sino del acercamiento de dos realidades más o menos lejanas, cuanto más lejanas y justas sean las concomitancias, de estas dos realidades objecto de aproximación, más fuerte será la imagen, más fuerza emotiva y más realidad poética tendrá." Esta aseveración de Pierre Revérdy, de 1918, podría servirnos para explicar en condensación todo el trabajo de las escuelas mas experimentales del siglo en la búsqueda de esta gestación de la imagen. A menudo se confunde la vanguardia con putrefactas ideas archivadas en armarios academicistas que hace años que han perdido la naftalina. La vanguardia, pasada por el fíltro universitario pierde todo su contenido y queda asimilada, derrotada. Ya explicó André Breton que el surrealismo habría muerto cuando entrara en los libros de texto de las escuelas. Siguiendo sus palabras podremos afírmar, pues, que el surrealismo hace años que está muerto. ¿Pero que es lo que queda vivo? Si las tendencias y los ismos han sido, por suerte, archivados, ¿como podríamos explicar que queda alguna cosa por hacer para acabar de demoler la realidad, para subvertirla, para transformarla, para hacer que cambien las cosas. Las ciberdimensiones pueden ser un territorio prácticamente vírgen donde continuar averiguando los indefinidos territorios entre palabra e imagen, en la raiz misma de la mente, del inconsciente, de lo que algunos han nombrado poesía.

Pero es necesario saber, lo que ha habido detrás para poder tirar hacia delante. Tal y como escribía Salvador Hernáez en el artículo Ciberdimensiones (El Viejo Topo número 72) para cualquier usuario del ciberespacio, la realidad ha adquirido una nueva dimensión y ha adoptado un paradigma innovador, en el límite de lo fantástico, donde entran en juego dimensiones diferentes a las conocidas (este-oeste, norte-sur, arriba y abajo, además de la dimensión en la que nos movemos sin comprender a ciencia cierta porque: el tiempo): "Ahora nuestro intelecto puede escapar a regiones donde se hace funcionar el cerebro con pautas que podríamos nombrar místicas. El ciberespacio expande la conciencia, de la misma manera que las droguas psicodélicas, la meditación prolongada, el entrenamiento autosugestivo y todas las técnicas diferentes de desaprendizaje del esquema mental al que nos programan desde niños. Yogonanda, Santa Teresa o Einstein, cada cual a su manera, fueron cibemautas, el único hardware que tenían era su software: la conciencia" La escritura y el arte son también producto de esta conciencia y las herramientas resultan simplemente el vehículo para alcanzar aquello que hemos deseado o que no querríamos desear después de haber llegado a puerto. Si el ciberespacio ha servido para conectar millones de personas con otras realidades, que no son las cotidianas, y hacen viajar cada dia a millones de personas hacia zonas que no les eran accesibles, la libertad expresiva de los nuevos medios puede llegar a transformar la mentalidad de los artistas si son capaces de olvidar tantos y tantos prejuicios y aceptar este reto. El vehículo en este caso puede servir, también, para proyectar la imaginación, de la misma manera que la cultura informática ha servido para investigar en el terreno de la medicina, de la economía, de una organización social, que continúa, siendo totalmente injusta.

Robert Anton Wilson utiliza una defínición para el ciberpunk que nos puede ser de gran utilidad: "El ciberespacio es un espacio de información multidimensional que sirve de soporte a las alucinaciones sensuales y consensuales de los humanos". Es la puerta a la alucinación, a la iluminación de Rimbaud, al spleen de Baudelaire, al satori budista que inspiró a los beats, los rituales de iniciación a la poesía de la sugestión de los surrealistas encabezados por Robert Desnos y a tantas y tantas acciones protagonizadas por los artistas que han usado las perfomances, los happenings, la poesía acción, la poesía sonora, la poesía fonética, el letrismo, la poesía concreta o los intentos de los situacionistas de reinterpretar la sociedad y la lucha revolucionaria. Estas alucinaciones han inspirado la muestra de ciberpoesía catalana, auspiciada por Jordi Martorell y comisionada por Xavier Sabater entre los alumnos de la escuela Fak d'Art Media Art Institute y una selección de los artistas actuales que se mueven en terrenos fronterizos a la poesía visual y a la poesía sonora como es el caso de Eduard Escoffet, Rosa Grau, Jordi Teixidor, Joan Vinuesa, Xavier Sabater, Josep Manuel Calleja, Xavier Canals y Merz Mail. Encontramos desde históricos de estas disciplinas poéticas, que han desarrollado su obra desde principio de los setenta hasta autores de las nuevas generaciones o estudiantes que se han adentrado en la experimentación más lúdica. La muestra podría resumir lo que han sido los intereses de los poetas visuales catalanes desde los años cincuenta, desde Dau al Set hasta las primeras muestras de poesía visual protagonizadas por Joan Brossa, Guiliem Viladot y Josep Iglesias del Marquet. Los naipes retocados, los juegos tipográfícos, los centímetros de modista, las repeticiones características de la poesía fonética desfilan delante de nuestros sentidos en una especie de calidoscopio antológico de lo que ha significado la experimentación en nuestro pais desde después de la Guerra Civil.

La revolución cibernética podría haber herido de muerte todas estas disciplinas artesanales y convertirlas en arte caducado. La adaptación de estos artistas a los nuevos medios puede ser una panacea para salir del inmobilismo, de la reiteración y el manierismo de ciertos creadores demasiado condicionados por el peso de la tradición. Si cuando nos hemos propuesto trazar un recorrido por la poesía experimental hemos llegado hasta el arte egipcio pasando por los griegos, por los chinos, por la poesía medieval, por el Renacimiento y por el Barroco, la situación actual se encontraba en un problemático punto muerto, sin posibilidad de evolución. Uno podría tener la sensación que el Futurismo de Mannetti, de Boccioni, de Carrá, de Balla y de Severini resulta mas actual que ciertas muestras manieristas actuales. El mismo Mannetti afirmó a principios de siglo que querían liberar Italia de los innumerables museos que la cubrian como innumerables cementerios. La situación actual, marcada por el exceso de información, ha convertido en un inmenso museo móbil cada terminal de ordenador. Cada uno arrastra con toneladas de información y de tradición que lo despistan hasta confundirle y castrar su creatividad primigenia Todo parece dicho, devorado y asimilado, es decir, muerto. Al manifiesto futurista Matemos el claro de luna, Marinetti se muestra mas radical que los mas radicales del movimiento punk de la década de los setenta. Así, en algunos de los puntos del manifiesto incita a la rebelión y a la espontaneidad, un poco como reacción a los abusos del Simbolismo que tan bien conocía. Cuales eran algunos de estos puntos:

-Amor al peligro, a la energía, a la temeridad.
-Corage, audacia, rebelión como elementos esenciales de la poesía.
-Exaltación, a la literatura, del movimiento agresivo, del insomnio febril, del paso veloz, del salto mortal, de la bofetada, del puño.
-Belleza de la velocidad
-La necesidad de que el poeta fuerce con ardor, esfuerzo y munificencia para incrementar el entusiasta fervor de los elementos primordiales.
-Sólo hay belleza en la lucha. Una obra que no sea agresiva no puede ser una obra maestra.
-El tiempo y el espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto porque hemos creado la velocidad eterna y omnipresente.

Sí, sin duda, las ideas de estos manifiestos tienen un punto de ingenuidad, que han heredado algunos de los movimientos más transgresores del siglo como el punk, la esencia de renovación podría mantenerse todavía vírgen. Tanto el Futurismo como Dadà, el Surrealismo, el Letrismo o el Situacionismo quizás no han tenido la continuidad porque han faltado las grandes figuras y las ideas de personajes como Marinetti, Apollinaire, Duchamp, Schwitters, Tzara. Issou o Débord y todas las manifestaciones artísticas han estado digeridas antes de tener el más mínimo relieve público. Quizás es cosa del periodismo, de la información que se mueve a un ritmo más frenético que la propia gestación de la noticia, en este caso, del arte. La fuerza del lenguaje sometido al arte de la manipulación no tiene límites y manipular es reducir y la subversión de los valores ha tocado, incluso, las experiencias más transgresoras como el arte de vanguardia, que, rápidamente, se convierte en arte de retaguardia. Podríamos utilizar, como ejemplo, las tendencias de la música pop y su relación con las multinacionales de la industria musical.

Quizás nuestra situación, en un pais entre el autismo, la indiferencia y el menosprecio absoluto por el arte han preservado determinados territorios, cosa que ha permitido la eclosión durante los últimos trenta años de poetas que han continuado el activismo experimental sin ceder a las modas o a la deglución por parte de la industria cultural. Poetas como Carles Hac Mor, Jordi Pope, Enric Casassas, Josep Ramon Roig o Xavier Sabater, entre muchos otros como los mencionados anteriormente, han abierto paso a una nueva generación de artistas que podrán aplicar las nuevas tecnologías a la subversión del arte. El hipertexto, el audio digital y los multimedia pueden servir para dar nuevas perspectivas a la diversidad artística y frenar, así, el proceso alienante de éstas mismas tecnologías.

Cuatro mil años de cultura han servido al mundo occidental para tener todavía unos códigos jerárquicos que han reinterpretado las tradiciones griega, latina y judía hacia un monoteismo, que ahora parece enfocado hacia las máquinas. El humanismo secular se ha convertido en una virtual manifestación del individualismo más feroz. Si se luchó para acabar con todo lo que conllevaban las ideologias, el neoliberalismo parece querer ejercer su dominio a través de la tecnología punta. Todo pierde su signifícado y la velocidad y la precisión de las máquinas desbordan la capacidad de los hombres para dominarlas desde sus minúsculos habitáculos, emparedados por la civilización del cocooning y la farsa de la idea de familia. Estamos en una encruzijada en la que los valores se transforman con una perversión diseñada por técnicos. Quizás ser víctimas del arte, militantes del amor y de la belleza no tiene demasiado sentido, pero la apuesta por la ingenuidad, por las palabras, por la creación pura del espíritu nos puede demostrar que continuamos vivos. Vivos y molestando, puesto que al fin y al cabo, era nuestro primer objectivo, digan lo que digan.


Con la colaboración de / With the support / Amb la col.laboració de


L'ASSOCIACIÓ DE PERFORMERS, ARTISTES I POETES ASSOCIATS

 


ARCHIVE DI POLIPOESIA