Dean SUZUKI

Minimalismo en la composición Textual-Sonora americana

La composición texto-sonido americana surgió y empezó a florecer a mediados de los 60 y principios de los 70, un periodo muy fertil en las artes experimentales americanas. Es la época de Fluxus, Arte Conceptual, y el Minimalismo en la música, las artes visuales, danza, cine y otras disciplinas artísticas, incluyendo la composición de texto-sonido.

Un buen número de reconocidas obras maestras de composiciones de texto-sonido han sido creadas por compositores que las han considerado principalmente creaciones musicales. Entre ellos están John Cage, Steve Reich, Alvin Lucier, Rober Ashley, Joan La Barbara, Pauline Oliveros, Charles Dodge y Paul Lansky. Muchos de ellos son considerados Minimalistas o que utilizan técnicas Minimalistas. Otros, como Laurie Anderson, John Giorno y Brion Gysin se consideran a si mismos Poetas Sonoros o Artistas de Performance, pero también utilizan técnicas que proceden o son paralelas a las de la música Minimalista. Charles Amirkhanian y Anna Homler se han labrado una reputación de Poeta Sonoro y Artista de Performance respectivamente, pero ambos se consideran también compositores de música. Con la posible excepción de Cage, Dodge y Oliveros, todos han compuesto composiciones Minimalistas de texto-sonido.

El Minimalismo se caracteriza por los siguientes elementos:

1-medios mínimos. En pintura puede ser una tela monocolor; en música, motivos breves con un número limitado de registros y una dinámica fija; y en poesía sonora, muy pocas palabras o sonidos.
2-la obra es estática o inmediata, en el sentido de repetición extensiva, o una simple imagen, gesto o postura.
3-la falta de complejidad. En música, las obras tienden a ser tonales o modales en lugar de disonantes, los rítmos y pulsos son regulares, incluso mecánicos. En las artes visuales, los colores son puros y sin modular, las formas simétricas o regulares.

El arte Minimalista sigue siendo relevante, influyente e, incluso, profundo por su contenido estético qué se caracteriza por lo siguiente:

1-un proceso o sistema de desarrollo gradual
2-un contenido no-narrativo y, a veces, no lineal
3-un marco temporal alterado y no ortodoxo


Proceso de desarrollo gradual

Reich, en su ensayo “Music as a Gradual Process”, aclaró su estética, la cual está basada en un desarrollo gradual y perceptible auditivamente. Un fragmento del ensayo de Reich dice lo siguiente:

No me refiero al proceso de composición, sino a piezas de música qué son, literalmente, procesos.

Estoy interesado en procesos perceptibles. Quiero ser capaz de oir el proceso a través del sonido de la música. Para facilitar una escucha detallada, el proceso musical debe desarrollarse gradualmente. Aunque pueda tener el placer de descubrir los procesos musicales y componer el material musical que transcurre a través de ellos, una vez montado y cargado, el proceso funciona por si mismo...

Al pasar el material a través del proceso, controlo completamente el resultado, pero también acepto estos resultados.

En lo que estoy interesado es en un proceso composicional y una música que formen un todo.

El uso de dispositivos estructurales escondidos en la música nunca me ha llamado la atención. Incluso cuando todos perciben lo que está ocurriendo gradualmente en un proceso musical, todavía quedan suficientes misterios para satisfacer a todo el mundo. Estos misterios son los subproductos impersonales, no intencionados y psico-acústicos del proceso pretendido ... Empiezo a percibir los detalles cuando puedo mantener la atención y un proceso gradual me llama la atención. Por “gradual” quiero decir extremadamente gradual; un proceso que transcurre tan despacio que escucharlo se asemeja a observar el minutero de un reloj.

Una de las características más importantes de las artes Minimalistas es la unificación de forma y contenido. En muchas piezas Minimalistas es el proceso el que dicta la forma, la estructura de la obra. Los procesos empleados tienden a ser simples, tal que su desarrollo se pueda percibir. El proceso se situa en un primer plano por la simplicidad de los materiales que lo hacen perceptible. Por el ello, este proceso y su desarrollo se convierten en el punto focal de estas obras. Forma y contenido se convierten en una sola cosa. Las artes Minimalistas no adoptan una aproximación dialéctica en la cual los materiales están obligados a cierta estructura o forma. Por ello, la forma y el contenido no necesitan ser resueltos o resumidos ya que son lo mismo.

La simplicidad de los materiales y procesos en las obras Minimalistas es, sin embargo, decepcionante. Pero, las obras son ricas a nivel intelectual y perceptual. No toda obra Minimalista puede ser anticipada antes de su realización. La obra contiene elementos manifiestos o implicitos que no se pueden concebir de antemano. Donald Judd dice, “aunque lo planees todo con antelación, no sabrás como será hasta que lo tengas delante.”

Mediante la repetición y extensión, uno puede permitirse el tiempo para inspeccionar detalles de una forma impensable en obras más complejas. Así, la introducción de una nueva figura melódica, aunque idéntica a las anteriores o posteriores, se convierte en algo monumental en las piezas de Glass. Una serie de cajas metálicas idénticas de Judd apiladas en una pared crean infinitas y complejas relaciones entre ellas, la pared y la matriz de las sombras que proyectan sobre la pared y el suelo. Las palabras repetidas en un poema sonoro de Amirkhanian desarrollan su propio significado y relaciones a medida que se introducen nuevas palabras. El contenido intelectual y estético de un Stripe Painting de Frank Stella es tan sofisticado y elegante como una fuga de Bach.


Contenido no narrativo, no lineal

Una obra no narrativa no se refiere a nada. No proyecta una imagen ni cuenta una historia. No tiene climax ni desenlace, no está construido sobre una estructura de antecedente-consecuencia.

En su libro Music, the Arts and Ideas, Leonard Meyer contrasta la música de vanguardia con música anterior. Describe la música experimental, incluyendo la Minimalista, como anti-teleológica o sin objetivo, opuesta a la teleológica o retórica narrativa de la mayoría de otras músicas occidentales. La teleologíaes el estudio filosófico de las manifestaciones de diseño o intención. Asume que estas intenciones no estan determinadas por un proceso mecánico, sino que son parte de un diseño superior y unificado. Meyer afirma: ...”La música de vanguardia no nos dirige a un punto culminante-no establece metas a las que llegar. No genera expectativas, excepto la de que acabará...Simplemente está ahí. A este arte sin dirección...le llamaré arte ati-teleológico...”

Es importante reconocer que las obras anti-teleológicas no son necesariamente tautológicas o infinitamente repetitivas o redundantes. Incluso una obra basada solamente en la repetición como es “Vexations” de Erik Satie, de 18 horas en la que una pieza de piano, de dos páginas, se repite 840 veces, varía dramaticamente a medida que se desarrolla y el efecto acumulativo puede ser profundo. Como escribió Cage en su libro, Silence: “El Zen dice: Si algo es aburrido después de dos minutos, pruebalo durante cuatro. Si todavía es aburrido, pruebalo durante ocho, dieciseis, treinta y dos, y así. Al final, uno descubre que no es en absoluto aburrido, sino todo lo contrario.” Dick Higgins y Cage experimentaron una epifanía durante la primera representación de “Vexations”. Sin embargo, la mecánica precisa de tal experiencia, aparte de la infinita repetición, es un misterio. Lo que sí está claro es que es el resultado del contenido no narrativo de la obra.

Al igual que la experiencia de Higgins y Clark con “Vexations”, uno puede experimentar diversas sensaciones que van desde la sorpresa al enfado y al extasis. Esta diversidad procede de una escucha muy centrada que generalmente no se produce con la música occidental, la cual es narrativa, discursiva y lineal. Higgins se refiere a la música experimental, que incluye a la música Minimalista, como “música sin catarsis” o una música que no contiene la dialéctica narrativa antecedente-consecuencia o tensión-resolución. Afirma: “En un arte que emplea catarsis, según Aristoteles en su Poetica, el objetivo es purgar al espectador de pasiones dañinas; si uno conscientemente evita la catarsis como objetivo, ¿qué nos queda? La razón de ser que es... compartir una visión de la realidad, y en el fondo, aunque sólo sea por un momento, intentar reducir la alienación y estimular lo mejor de las mentes, las experiencias y el potencial de la audiencia.


Marco temporal alterado

El elemento temporal en las obras Minimalistas se trata de una forma totalmente diferente e innovadora que llamaré marco temporal alterado. La duración suele ser larga con los problemas que ello conlleva para aquellos no acostumbrados a extensas repeticiones. Debido a la simplicidad y constancia de los demás elementos, la extensión del factor tiempo puede permitir centrarse más intensamente en la estructura de la obra o puede tener un efecto hipnótico. Para aquellos acostumbrados a experimentar artes temporales con mayor frecuencia de cambios, las obras Minimalistas pueden mermar la atención del oyente o espectador. La intención del artista es dar tiempo para que se pueda percibir el desarrollo de la estructura de la obra. Por ello, la percepción del paso del tiempo se ve afectada.

Sin ninguna duda, la forma en que el tiempo se estructura y percibe en las obras Minimalistas difiere de la del arte tradicional. En Poetics of Music, Stravinsky habla del chronos de la música, o tiempo de la música, qué define como una combinación de tiempo real y tiempo psicológico, este último transcurriendo a un paso que puede ser más rápido o más lento que el real. Afirma: “La música que se basa en el tiempo real generalmente está dominada por el principio de la similitud. La que se basa en el tiempo psicológico procede por contraste.” Karlheinz Stockhausen dice, “a hechos más sorprendentes, más rápido pasa el tiempo; cuanto más repetitivo, más despacio pasa el tiempo.”

Para muchos, la forma en que se percibe el paso del tiempo en las obras Minimalistas, “dominado por el principio de la similitud”, no concuerda con el concepto de tiempo real de Stravinsky. Por contra, entra en el campo del tiempo psicológico. Sin embargo, no es el tiempo psicológico definido por Stockhausen (cuanto más repetitivo, más despacio pasa el tiempo), sino que entra en otra realidad temporal diferente. La repetición en el arte Minimalista altera la percepción que uno tiene del paso del tiempo. Ciertamente, algunos encontraran aburrido la naturaleza repetitiva del arte Minimalista, con lo cual Stockhausen tendrá razón: el paso del tiempo parecerá más lento. Para otros, sin embargo, el tiempo está suspendido o expandido, no relacionado con el tiempo del reloj, ni acelerado ni ralentizado. Por otro lado, obras largas como Einstein on the Beach, de Philip Glass y Robert Wilson (da la casualidad que el hombre que duerme en la pelicula es John Giorno) pueden parecer interminables (para algunos, pero no para todos) y más allá del aguante de los oyentes o espectadores.

Refiriendose a la música experimental, Christian Wolf escribe: “Cualidades notables de esta música...son la monotonía y la irritación que la acompaña. La monotonía puede estar en la simplicidad o fragilidad, fuerza o complejidad...La música tiene un caracter estático. No va en ninguna dirección en particular. No hay un interes especial en el tiempo como medida de distancia entre un punto en el pasado y uno en el futuro, solamente con una continuidad lineal. No es cuestión de llegar a ninguna parte, de progresar, de procedencia, o de tradición o futurismo. No hay ni nostalgia ni anticipación.”

La aproximación de Glass al tiempo: “La música se ha situado fuera de la escala temporal habitual, sustituyendola por un sentido no narrativo y extendido del tiempo. Puede que algunos oyentes al no encontrar las estructuras musicales habituales a las que estan acostumbrados tengan ciertas dificultades para percibir la música. Sin embargo, cuando se den cuenta que nada “ocurre” en el sentido habitual, sino que el mismo acrecentamiento gradual del material musical sirve como base de atención, quizá descubran otra forma de escuchar-una forma en la que ni la memoria ni la anticipación juegan el papel de sostener la textura, calidad y realidad de la experiencia musical. Se espera que entonces uno pueda percibir la música como una “presencia”, liberada de estructura dramática, un simple medio de sonido.”

Aquellos que se aproximan a obras Minimalistas con las mismas expectativas que enfrentan a artes convencionales a menudo quedan confusos. Glass explica las razones que él cree causantes de las reacciones negativas hacia la música Minimalista:

“Una de las cosas que ocurren, cuando se eliminan esas estructuras de la música, por ejemplo, las estructuras de desarrollo temático, es que desaparecen las formas normales de relacionar el tiempo de una pieza. En otras palabras, son como postes de señales. Al no estar allí, mucha gente que oye mi música por primera vez dice que le parece toda igual. Lo que verdaderamente significa es que no tienen manera de relacionarse con este material. De hecho, no son capaces de percibirla de otra forma. Dicen que parece que la aguja se haya encallado en el surco.

Claro que cualquiera que haya oido y percibido la música sabe que no hay dos medidas iguales. La cantidad de cambios y detalles que hay en la música es extraordinaria, especialmente en las piezas largas.

La razón por la que no lo perciben es porque creo que están aferrados a un método dialéctico. Los procesos narrativos y dialécticos van de la mano y también junto al sentido del tiempo. Al hablar de piezas de tiempo extendido...de hecho no es que sean mucho más largas. Por ejemplo, las piezas de The Photographer sólo duran 20, 25 minutos cada una; la duración de una simfonía de Mozart. Pero, pueden parecer interminables para alguien que se pierda con ellas.

Otra confusión –y esto ocurría en los 70 cuando la gente escuchaba esta música– es que percibían que estaba teniendo lugar en un tiempo no ordinario, un tiempo extendido, y creían que era como cualquier otra cosa que sucediera en un tiempo no ordinario. En otras palabras, pensaban que era como estar drogado, meditando o en trance. Pero, de hecho, todas estas experiencias son muy diferentes. Lo que tienen en común es que no son como el tiempo coloquial.

Es importante recordar que estamos hablando desde un punto de vista psicológico, pero, de hecho, ocurre por razones musicales o estructurales. No es cuestión de adoptar ningún tipo de f ilosofía hippy, lo cual era una idea común acerca de esta música a pricipios de los 70.
Si se coge una pieza de mi Music in Similar Motion o de Four Organs, de Reich, la característica de estas obras de Minimalismo primerizo es que son monotemáticas. Si oyes la primera medida, entonces todo está en primera medida. No hay procesos dialécticos. Hay “procesos aditivos” o, como en las piezas de Steve Reich, “procesos de fases”, o procesos extensivos. Ho hay ningún procedimiento que Brahms o Saint Saens utilizaría. Las formas de llegar del punto A al B eran muy diferentes.”

Así, la experiencia en el tiempo no es momento a momento, sino momento por momento. En otras palabras, un momento no lleva al siguiente, sino que simplemente un momento es seguido de otro.

La repetición se ha utilizado como un medio para extender, comprimir, en definitiva, alterar el tiempo. Según Micheal Nyman, “La repetición persistente es tanto un método de amplificar detalles escondidos como de, aparentemente, congelar el tiempo, convirtiendo el sonido en un objeto táctil como nunca lo había sido en la historia de la música. Mientras que la falta de periodicidad y abstracción eran los medios y, hasta cierto punto, los objetivos de muchas obras antes de la II Guerra Mundial y hasta mediados de los 60, la repetición se convirtió en una técnica reaccionaria utilizada por los artistas de vanguardia.

Jean Perrault ha respuesto a alguna de las críticas formuladas contra el arte Minimalista. Dice: “El término Minimal parece implicar que en el arte Minimalista lo que es mínimo es el arte. Nada más lejos de la realidad. No hay nada mínimo en el arte Minimalista (artesanía, inspiración o estimulación estética). En todo caso, en las mejores obras, es máximo. Lo que es mínimo en el arte Minimalista, o al menos lo parece, contrastado con el Expresionismo Abstracto o el Pop Art, son los medios, no el fin.

El arte Minimalista no es tan frio, aburrido e inhumano como claman sus detractores. El arte Minimalista puede ser frio, si por “frio” entendemos un grado mínimo de auto-expresión. Pero, debemos tener en cuenta que, a menudo, la auto-expresión es un eufemismo de auto-indulgencia.”

El arte Minimalista, a pesar de la polémica, es emocional, pero las emociones y experiencias son nuevas e inesperadas. Debemos tener en cuenta que lo racional y conceptual también puede dar lugar a emociones. También está la emoción y el placer estético de la eficacia y las proporciones sorprendentes.

Algún arte llamado Minimalista es aburrido y malo. Pero, gran parte del aburrimiento achacado al arte Minimalista está en la mente del espectador. Este se aburrirá si no sabe qué buscar o si espera algo que no está allí. Si la repetición es la principal característica del arte Minimalista, uno puede encontrar numerosos ejemplos en la poesia sonora americana. A pesar de que muchos intérpretes actuales de composiciones texto-sonido utilizan técnicas y estéticas Minimalistas, sus objetivos y metas son muy variados.

Diversos poemas sonoros Minimalistas se centran en la repetición de una frase o palabra. Uno de los ejemplos más conocidos es “She was a Visitor”, el epílogo de la opera That Morning Thing (1966-67) de Robert Ashley. Después de sufrir la pérdida de 3 amigos (todos de suicidio y todos mujeres), Ashley “sintió la necesidad de expresar algo sin mencionar el suicidio.” Según el compositor, “es obviamente otra forma de descripción. Se pretende que sea entendido en forma de rumor”, aunque no está claro como puede ser así. Un orador va repitiendo el título de la obra mientras que un coro, dividido en grupos con un lider predeterminado, escoge fonemas que se sostienen lo que dura un suspiro. Al escuchar la grabación, la lectura directa del texto y el ambiente generado por los suaves fonemas crea un marco como de otro mundo para el texto, que se afirma rítmicamente. El contenido de la pieza puede ser interpretado como un rumor, casi vacio de significado y percibido como abstracto. Pero, para aquellos que buscan un significado o contenido semántico, incluso a pesar del intento de Ashley, el significado es oscuro, equívoco, enigmático. No está claro quién es “ella”, de donde viene ni a quién visita. El elemento intangible, enigmático, encaja perfectamente con la estética Minimalista de lo no-narrativo.

Otras obras puramente repetitivas son “crickets” (1965) de Aram Saroyan y “The Population Explosion” (1969) de Anthony Gnazzo incluidas en el disco 10+2:12 American Text Sound Pieces editado por Charles Amirkhanian, el cual utiliza los surcos de sobras del disco a modo de circulo cerrado lo cual ya es inherentemente repetitivo ya que la aguja del tocadiscos se encalla indefinidamente. Ambas obras son, hasta cierto punto, caprichosas. En la de Saroyan, la palabra “crickets” es percibida por el compositor como onomatopeyica, debido a la ecualización de su voz oida por teléfono. “The Population Explosion” consiste solamente en la palabra “bang”, qué combina ironia con fantasía. Después de varias repeticiones de “bang”, alterna un distorsionado “doppelgänger”, lo cual crea una nueva imagen sonora.

Otro ejemplo es “Dog Eyes” (1982) de Customer Service, un duo formado por Steve Fisk y Steve Peters, que aparece en Regional Zeal:Mouth Music from Olympia, Washington, un disco antológico nacido de la era punk y de la llamada ética “DIY” (Do It Yourself-Hágalo usted mismo). Fisk y Peters estaban bien al tanto de la poesía sonora, especialmente de Come Out and It’s Gonna Rain, de Reich, 10+2:12 American Text Sound Pieces y de las grabaciones Dial-A-Poem editadas por John Giorno, pero también de las obras de poetas sonoros europeos como Chopin y Heidsieck, entre otros. La obra contiene un fundamento musical sintetizado oscuro, Minimalista y casi industrial sobre el cual se repite el texto “dog eyes”, medio susurrado, medio gruñido. La imagen es terrorífica, violenta y disturbadora, como corresponde a la era punk y al consiguiente genero industrial. “Dog Eyes” finaliza una de las caras del disco y, como “crickets” y “The Population Explosion”, utiliza los surcos de sobras a modo de repetición indefinida, según Peters “probablemente influido por la pieza de Toni Gnazzo en la recopilación 10+2”.

La obra de Charles Amirkhanian, “Just” (1972), utiliza las palabras “arco iris”, “bandido”, “resoplar”, y “bomba”. Seleccionadas por su sonoridad más que por su contenido semántico (el poema no tiene nada que ver con arco iris, bandidos, etc.), él las somete a un orden, una repetición, a una superposicion polifónica, polipoética, y a lo que aparenta ser un proceso semi-regular y casi legible. De hecho, las palabras se revelan de una forma regular y ordenada. Así, se crea la palabra “tema” y se convierte en un canon. Sin embargo, como muchos de los Minimalistas de segunda generación, los procesos que establece Amirkhanian acaban fallando. Al introducir una tercera voz, el “tema” queda alterado. Al mismo tiempo, la sobreposición contrapuntual de voces no se somete a las estructuras del contrapunto musical, debido a que los pulsos rítmicos de las lecturas de Amirkhanian no estan hechos para ser alineados, creando así un tejido rítmico complejo. Aunque la tercera y siguientes voces puedan servir como algún tipo de contra-objetos, el oyente se ve forzado a escuchar a diferentes niveles. En un nivel, el oyente intenta descubrir un sistema detrás de la estructura polipoética, aunque el ritmo al que se dispensa la información lo convierte en una tarea imposible. Aún así, un impulso común es intentar convertir la estructura en una configuración regular, polifónica y rítmica, lo cual es un esfuerzo inútil. El oyente puede también escuchar la interacción polifónica de palabras y ritmos. Al colisionar silabas y fonemas emergen nuevas imagenes textuales, más bien como los “patrones resultantes” de Reich.

En “I Don’t Need It, I Don’t Want It and You Cheated Me Out Of It” (1981), John Giorno utiliza técnicas de repetición y polifonía, al igual que una intensa descarga de resentimiento. El título, ya de por si contradictorio, lo es aún más mediante la repetición y la sobreposición polifónica con cassettes pre-grabadas y delays electrónicos. En el montaje de Robert Schumann del poema de Heinrich Heine, “Ich grolle nicht” (No guardo rencor), del ciclo de canciones Dichterliebe, la mera repetición de “Ich grolle nicht” traiciona los verdaderos sentimientos del personaje. El hecho que sí guarda rencor queda subrayado por el montaje musical de Schumann. Giorno lleva las técnicas de Schumann más allá, aunque más que sutilmente, el texto de Giorno es descarado e intenso. A pesar de la naturaleza vitriólica del poema, también contiene un elemento extasiante –otra contradicción– resultante de la repetición, de la sobreposición polipoética y de la entrega desapasionada de Giorno. La intensidad de la emoción, aunque negativa, especialmente en el contexto polipoético, despide un sentido de optimismo, incluso de extasis, según se desprende de la respuesta del público en la grabación en directo de la obra de Giorno.

Incluso en algunas obras de Brion Gysin se puede encontrar la huella del Minimalismo aunque él sea de una generación mayor y de una estética claramente diferente, aunque experimental. En una obra como “No Poets Don’t Own Words” (1960) para John Giorno, Gysin somete a las palabras del título a un proceso de permutación gradual, reordenandolas de forma sistemática, metódica y matemática (parecido a “Incomplete Open Cubes” de Sol LeWitt). Hay, sin embargo, un claro elemento de desorden (el contenido semántico varía tanto que a veces es completamente incoherente) y otras palabras y frases se introducen en la obra de una forma en absoluto relacionada con el proceso de reordenamiento. Aún así, esto está muy lejos de las operaciones al azar que utiliza en sus poemas recortables.

La rompedora opera de Robert Wilson y Philip Glass, Einstein on the Beach (1975), se centra en el caracter de Einstein, pero no trata sobre Einstein: Glass se explica:”En cierto sentido, no necesitabamos explicar una historia de Einstein porque todo aquel que veía nuestro Einstein ya traía una historia hecha...Tuvimos muchas ocasiones de conocer a nuestro público, y... a menudo, la gente nos decía lo que significaba para ellos...Lo de Einstein estaba claro que no era el “significado”, pero era “significativo”.

Lucinda Childs, que dejó huella como bailarina y coreógrafa Minimalista, aportó el texto “Supermarket” al acto III, escena 1. En la opera los textos no se asocian al desarrollo del argumento o a ofrecer una historia convencional. El libretto (las partes a ser cantadas) fue escrito por Glass, y consiste solamente de números y silabas de solfeo (do, re, mi) qué son manifestaciones de las estructuras rítmicas o métricas de su música. Diferentes autores, incluyendo a Childs, proporcionaron otros textos. Estos existen por si mismos. Leer si no hay magnetófono:

Texto de Childs: “Estaba en este prematuramente refrigerado supermercado y había todo de pasillos, y podías comprar unos gorros de natación que tenían una especie de plumas como las del 4 de Julio, que eran rojas, amarillas y azules, y yo no estaba tentada a comprar ninguno pero me recordó del hecho que había estado evitando la playa.”

En los 80, Anna Homler desarrolló un lenguaje inventado que podía ser cantado. El lenguaje, que nunca ha sido escrito,-Homler prefiere trabajar con cassettes-tiene una especie de vocabulario, y “palabras” especificas que son repetidas en sus canciones se pueden identificar. Ella dice que este lenguaje inventado es un “lenguaje primario de raiz”. Sin embargo, también afirma: “No es un lenguaje con el que puedes explicarle a alguien cómo ir al aeropuerto, pero puedes describir el vuelo. Me gusta dejarlo abierto e invitar al oyente a imaginar.”

Ya que el texto de Homler es inventado y no tiene un significado específico, ni siquiera general, y ella “invita al oyente a imaginar”, su obra es no narrativa. Esta invitación al oyente a imaginar es a la vez una invitación a que el oyente participe en la experiencia estética y en la finalización de la obra, que sea partícipe en la creación, lo cual es parte de la estética Minimalista. Homler también canta con un acento que parece extranjero. Afirma: “Al principio parecía Serbo-Croata, pero atraviesa diferentes etapas. Ahora parece un cruce entre Japones y Español”. Estos acentos dotan a la obra de un aire exótico que subraya lo foráneo de la obra y le añade mística y misterio.

Además, Homler se ha convertido, por necesidad, en compositora. Sus obras son cantadas más que leidas. En parte por haber llegado a estas obras en los 80, en parte por preferencia, sus montajes musicales, creados por colaboradores, son frecuentemente ejemplos de música Minimalista. Ha escogido como principal colaborador a Steve Mosher y su música está muy en la onda Minimalista. Homler también es miembro de Voices of Kwahn cuya música se situa libremente en el genero techno dance, que a la vez deriva de la música ambient de Brian Eno y del techno pop de los 70 (Kraftwerk, Yellow Magic Orquestra, Tangerine Dream, etc.), estas muy influenciadas por la música Minimalista.


Piezas de proceso

La pieza más importante de Steve Reich, It’s Gonna Rain (1965), contiene todas las características de una verdadera composición de Texto-Sonido Minimalista. Reich había trabajado a fondo los “loops” desde 1963. Una tarde de domingo Reich grabó a Brother Walter, un predicador pentecostalista. La voz del predicador era altamente musical y su sermón casi cantado. Al buscar formas de utilizar la voz de Walter, Reich decidió hacer dos “loops” del mismo material, reflejando su afición por los timbres homogeneos.

Después de hacer dos “loops” e intentar sincronizarlos en dos magnetófonos, Reich accidentalmente descubrió lo que luego llamaría “el proceso de fases”. Debido a una pequeña diferencia en la velocidad de los motores de los magnetófonos, uno funcionaba a una velocidad ligeramente diferente a la del otro. El resultado es que los “loops” empezaban lentamente a desincronizarse el uno del otro. Uno de los “loops” se aceleraba por delante del otro, lo que daba lugar a un canon móvil que empezaba al unísono con la primera voz y se iba desplazando hacia adelante de la segunda voz. En esta obra, los dos “loops” se distancian el uno del otro, pero a medida que avanza el proceso, vuelven al unísono. Esto dio lugar a una gran riqueza: ritmos cruzados y polirrítmos, melodías secundarias o submelodías de diversos contornos rítmicos (más adelante llamados “patrones resultantes”), contenido armónico variante y texturas polifónicas complejas y cambiantes.

La siguiente pieza de fase fue Come Out (1966). Aunque tiene fuertes connotaciones políticas, Reich cree que el contenido musical está por encima del político. Come Out empieza con dos canales, cada uno con un “loop” idéntico al unísono que poco a poco se desfasa. Después de varios minutos, ahora desfasados el uno respecto al otro, se juntan en uno que contiene las dos voces. Este “loop” unificado se dobla, dando lugar a 4 voces, y estos dos se utilizan más adelante en plan fases. Finalmente se repite el procedimiento,dando lugar a 8 voces, todas desfasadas respecto a las demás. Al final de la pieza el texto ya no se puede discernir, convertido en un sonido puramente abstracto, en nada parecido a la voz humana.

Alvin Lucier en I Am Sitting on a Room (1970), claramente influenciado por Come Out y It’s Gonna Rain, utiliza la repetición, grabación y un proceso de desarrollo gradual manifiesto en el texto: Estoy sentado en una habitación diferente a la que estais vosotros. Estoy grabando el sonido de mi voz y voy a reproducirla en la habitación repetidas veces hasta reforzar las frecuencias resonantes de la habitación para que cualquier rasgo de mi lectura, quizás menos el rítmo, desaparezca. Lo que oiran, pues, son las resonancias naturales de la habitación articuladas por la voz. Veo en esta actividad, no tanto una demostración de un hecho físico, sino más bien una forma de suavizar cualquier irregularidad que mi habla pueda tener.

Al igual que las obras de Reich con el proceso musical, los procesos de Lucier dependen de un proceso acústico que incluye las irregularidades y caprichos de los magnetófonos analógicos y la distorsión derivada de hacer grabaciones de grabaciones y reproducirlas a través de altavoces, al igual que las propiedades acústicas del espacio donde se realiza tal grabación. Lucier también está interesado en utilizar su voz y su impedimento en el habla (él tartamudea) y hacerlos más elocuentes y auditivamente interesantes. El proceso de realizar grabaciones de grabaciones llega a distorsionar su voz de tal forma que, al igual que Come Out de Reich, se convierte en un sonido abstracto que no tiene relación perceptible con el texto, ni siquiera con la voz humana. Así, la tartamudez de Lucier desaparece y sólo queda sonido puro.


Dean Suzuki earned his Ph. D. in Historical Musicology with an emphasis in contemporary American music at the University of Southern California. He is an Associate Professor in the Music Department at San Francisco State University specializing in Twentieth Century music history, as well as teaching courses in Rock History and Music Appreciation. Currently on sabbatical, Dr. Suzuki is preparing a manuscript for a book based on his dissertation "Minimal Music: Its Evolutions as Seen in Works of Philip Glass, Steve Reich, Terry Riley and La Monte Young, and Its Relation to the Visual Arts." Suzuki has a long and abiding interest in sound poetry and has written articles and delivered papers and lectures on American sound poetry. At SFSU, he has produced performances by sound poets Enzo Minarelli, Jaap Blonk, Charles Amirkhanian, Anna Homer, and Michael Peppe. With Enzo Minarelli, he co-edited Boabab, the cassette journal of Sound Poetry. He toured Northern Italy in 1995, lecturing on American sound poetry and experimental music and later delivered a paper on American text-sound composition at Strumenti a Voce, the Symposium on Sound Poetry in Bologna in 1995. At KPFA-FM in Berekely, California, he produces and hosts "Discreet Music," a weekly program of new, experimental, unusual and obscure music. Special programs have been devoted to sound poetry as well as sound sculpture. His guests in the studio for interviews have included Charles Amirkhanian, Anna Homler and Michael Peppe. As a critic and journalist, he writes for Wired, Pulse, Musicworks, CDnow, Goldmine, Audion, Expose, Progression, and many other periodicals.


Con la colaboración de / With the support / Amb la col.laboració de


L'ASSOCIACIÓ DE PERFORMERS, ARTISTES I POETES ASSOCIATS

 


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