Filippo Tommasso
MARINETTI
MANIFIESTO FUTURISTA
("Le
Futurisme", Le Figaro, 20 de febrero de 1909)
1- Queremos cantar el amor por el peligro, la costumbre de
la energía y de la temeridad.
2. El coraje, la audacia, la rebelión,
serán elementos esenciales de nuestra poesía.
3. La Literatura ha
exaltado hasta hoy, la inmovilidad reflexiva, el éxtasis y el sueño. Nosotros
queremos exaltar el movimiento agresivo, el desvelo casi febril, la carrera, el
salto mortal, el golpe y el puño.
4. Afirmamos que la magnificencia del
mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un
automóvil de carrera con su carrocería adornada por gruesos tubos semejantes a
serpientes de hálito explosivo... un rugiente automóvil, que parece correr sobre
la metralla, es más hermoso que la victoria de Samotracia.
5. Queremos
ensalzar al hombre que va al volante, cuya asta ideal atraviesa la tierra que
también se lanza, a la carrera, en el circuito de su órbita.
6. Es
necesario que el poeta se prodigue con ardor, pompa y magnificencia, para
aumentar el entusiasta fervor de los elementos primordiales.
7. No hay
belleza más que en la lucha. Ninguna obra que carezca de carácter agresivo puede
ser una obra maestra. La poesía debe concebirse como un violento salto contra
las fuerzas desconocidas, para dominarlas y hacer que se prosternen ante el
hombre.
8. Estamos en el promontorio extremo de los siglos! ¿Por qué
mirar a nuestras espaldas, si queremos desfondar las misteriosas puertas de lo
imposible? El tiempo y el espacio han muerto ayer. Ya vivimos en el absoluto,
puesto que hemos creado ya la eterna velocidad onmipresente.
9. Queremos
glorificar la guerra -única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo,
el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere
y el desprecio de la mujer.
10. Quedemos destruir los museos, las
bibliotecas, las academias de cualquier clase, y lugar contra el moralismo, el
feminismo y toda otra vileza oportunista y utilitaria.
11. Cantaremos las
grandes multitudes del trabajo, del placer y de la insurrección; cantaremos las
mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones de las capitales modernas,
cantaremos el vibrante furor nocturno de los arsenales y las canteras
incendiadas por violentas luchas eléctricas, las golosas estaciones, devoradoras
de sierpes fumadoras... ¿Nos oponéis objeciones? ¡Basta!, las conocemos...
¡Hemos comprendido! Nuestra inteligencia bella nos dice que somos el compendio y
la prolongación de nuestros abuelos. ¡Quizás!... ¡Tal vez sea así! ¿Pero que
importa? ¡No queremos entender! ¡Guay del que nos repita estas palabras infames!
¡Levantad la cabeza! ¡Plantados en la cima del mundo, lanzamos, una vez más,
nuestro desafío a las estrellas!
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